Viendo la vida pasar
Dejar un comentario

Al salir de Sucre

Es día 1 de mayo y en Sucre se preparan para protestar. Que sea el día del trabajador no tiene nada que ver. Por lo visto, el campo petrolífero Incahuasi (la segunda mayor reserva de gas natural de sudamérica, nada menos) se encuentra en el difuso límite departamental entre Chuquisaca (capital Sucre) y Santa Cruz.

Hasta ahora, las regalías (el money) generadas por su explotación han ido a parar a los santacruceños. En Chuquisaca han pedido una revisión de los límites territoriales, reclamando que el campo se encuentra en su departamento y, con ello, la pasta gansa pasaría a sus arcas.

Para demostrar que van en serio, en Sucre han decidido cerrar la ciudad a cal y canto, bloqueando todas las vías de salida de la capital boliviana. Pero, obviamente, también las de entrada. Yo me jodo pero el resto también, parece ser el planteamiento.

En la terminal, buscando billetes de autobús para salir de la ciudad antes de que la pongan en cuarentena, se nos acerca Cristian. Se ofrece a llevarnos hasta Samaipata (nuestro destino) en su coche privado, en compañía de su sobrino y por un módico precio. La única condición es salir ya. Como nosotros, tampoco quiere quedarse atrapado en Sucre. Finalmente conseguimos salir de la ciudad sin mayores problemas. Unas horas después, resultará imposible.

Ni Cristian ni Israel (el sobrino) son de hablar mucho. Son realmente amables, pero hay que tirarles de la lengua y picar piedra para sacarles más de dos palabras seguidas. Conseguimos averiguar que Cristian se dedica a la distribución de material sanitario desde que dejó su puesto como profesor de biología en un instituto. Israel, por su parte, acaba de graduarse en la universidad y se encuentra “de vacaciones indefinidas”.

Los dos son de Sucre y ambos se trasladaron en su momento a Santa Cruz, foco principal de crecimiento económico y poblacional de Bolivia y, según Cristian, “donde es más fácil arrancar un negocio”. Poco más lograremos sonsacarles en más de ocho horas de viaje, alternando el asfalto con caminos de tierra a partes iguales. Ni siquiera acaban de soltarse mientras compartimos unas cervezas antes de despedirnos en un arcén de Samaipata.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s