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CHINA – Pisando la Gran Muralla

Esa era la última torre, la 23. Solo nos esperaba una mujer en un tenderete improvisado con algunas bebidas. “¡Sois los primeros occidentales que llegáis!”, nos dijo, o eso entendí yo queriendo llenarme de orgullo aunque fuera difícil de creer, pero se agradecía después de recorrer 17 torres de vigilancia y un sinfín de escalones. El hecho es que habíamos llegado a la última atalaya de la Gran Muralla china, al menos a la última accesible a los turistas.

Visitar una de las grandes maravillas del mundo es una experiencia desafiante. Primero tienes que intentar eliminar de tu cabeza todas esas imágenes previas que tienes desde la infancia y si lo logras, superar las expectativas que te hayas impuesto. Además, una vez has llegado, el reto es descifrar la imagen pura sin los centenares de turistas que inundan el sitio. A eso, le podemos sumar la sensación de formar parte de un rebaño de ovejas sin más intención que sacar tantas fotos como se pueda para volver a casa y presumir de la experiencia.

Pero como decía, lo importante es que estábamos allí, pisando la Gran Muralla, esa serpiente infinita que baila desde el litoral de China a las zonas más interiores. Más de 21.000km de piedras, algunas de ellas aguantándose desde el s.V a.C, cuando el emperador Qin Shi Huangdi (lo conoceréis por los famosos guerreros de terracota) decidió levantar un muro por todo el país para frenar los ataques de las tribus nómadas del norte.

El ascenso a la carena de la montaña donde está la muralla se hacía con un viejo telesilla que subía a la imparable cola de turistas hasta la torre base. A medida que subíamos, quiso la casualidad que se hiciera un contraluz en la silueta de la muralla que hacía si cabe más emocionante el momento, quizás porque sabíamos que a partir de ahí viviríamos unas horas que recordaríamos para siempre.

En nuestro caso nos encontrábamos en Mutianyu, una de las tres secciones de la muralla visitables más cercanas a Pekín. No es la más turística pero tampoco la más auténtica ya que ha sido reformada en varias ocasiones, por el contrario el buen estado de la construcción hace que cualquier persona, sin necesidad de un buen estado físico o equipamiento deportivo, se pueda dar una vuelta.

Gran Muralla China

Sección de Mutianyu

Hacía un sol espectacular, no sé a cuantos grados estaríamos pero el calor pegaba duro y sin lugar a dudas, las decenas de vendedores de bebidas y souvenirs que había repartidos por todo el recorrido, ese día tendrían trabajo.

Una vez arriba, teníamos dos opciones: girar a la derecha y caminar por un tramo de menos de 1km o dirigirse a la izquierda y descubrir hasta qué torre, el calor y las piernas nos permitirían llegar. Y bueno, ya que habíamos subido hasta allí ahora no nos podíamos echar atrás.

El camino fue bastante entretenido, sorteando torres de vigía, superando los milenarios e inacabables escalones y rampas, y esquivando algún que otro turista chino en tacones o poco preparado para semejante paisaje. Hasta que en un punto, la muralla cogía fuerza y los escalones empezaron a marcar y disminuir el ritmo ya que era todo un reto sortear algunos de tamaño diminuto y otros de más de 50cm.

Pero justo esa dureza también nos era de ayuda ya que poco a poco nuestros compañeros de aventura se iban quedando atrás y la visión de una muralla desierta era uno de los mejores regalos que podríamos haber imaginado.

Unos minutos antes de lo previsto llegábamos a nuestro destino, la torre número 23. El último tramo era suave y sin escalones, así que sin esperarlo mientras íbamos comentando la subida, apareció por sorpresa la torre y una señora muy maja con cara de aburrirse mucho que nos daba la bienvenida a la meta. Intentamos hablar con ella pero al no tener ninguna lengua comuna nos tuvimos que conformar con una botella de agua bien fresca y una foto llena de emociones.

Gran Muralla China

Vistas desde la torre 23

Información práctica (Agosto de 2012): 

  • Subir a la Gran Muralla: 80RMB. El ascenso se hace en telesilla y el descenso o en telecabina o con una vagoneta que baja por un tobogán la mar de divertido.
  • Hoteles/albergues y agencias de viajes organizan tours que incluyen transporte, entrada y comida por 280RMB. Pero ojo! A nosotros no nos avisaron de que al llegar había que pagar otros 80RMB para el ascenso y el descenso.
  • Recomendación: Llevar calzado cómodo y agua.

Enlaces de interés: 

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